Tratamientos capilares

En el mundo de la cosmética capilar escuchamos constantemente términos como “hidratar el cabello, “nutrición capilar”, “reparación de la hebra”. Podemos pensar que esas tres frases dicen lo mismo en diferentes palabras pero resulta que estos términos no son usados precisamente para descrestarnos. Según la estructura y los componentes del cabello, los términos “hidratar”, “nutrir” y “reconstruir” tienen significados diferentes. Aquí te explicamos cuáles son y cómo diferenciarlos.

 

 

 

Hidratación:

Como su palabra lo dice, la hidratación capilar busca reponer el agua del cabello. Es el tratamiento más suave y externo que podemos proporcionarle y puede realizarse en cabellos levemente opacos y resecos. Los componentes de un producto de hidratación capilar son el D-Panthenol, la glicerina, las vitaminas, los derivados del azúcar como la sacarosa y los extractos de plantas, entre ellos, el aloe vera.

El resultado de una hidratación es un cabello suave, liviano y fácil de peinar. 

 

Nutrición: 

Una nutrición capilar busca reponer los nutrientes grasos o lípidos del pelo. La porosidad, el exceso de volumen y el frizz aparecen en los cabellos carentes de una nutrición. Los aceites son los principales compuestos: el aceite de argán, de coco, de oliva, los derivados del trigo y las mantecas.

Un tratamiento de nutrición capilar manejado adecuadamente proporciona un cabello brillante, con peso y flexibilidad;. No sobra aclarar que debemos tener cuidado con el exceso de este tipo de productos para evitar que nuestro cabello luzca pesado y/o grasoso.

 

Reconstrucción:

La reconstrucción es el tratamiento más profundo que podemos buscar darle al cabello. Una reconstrucción busca reestructurar las hebras capilares desde el interior para proporcionarle resistencia al cabello. Eso lo hace por medio de proteínas y/o aminoácidos que se encuentran en sus productos. Por eso, cuando nos hablan de keratina, colágeno, creatina, cisteína, nos hablan de componentes propios de tratamientos reconstructivos. 

Los tratamientos reconstructivos deben ser planificados adecuadamente y preferiblemente por personas que sepan del tema. El exceso de proteínas en el cabello puede hacer un efecto contrario llevando a que se vuelva rígido y quebradizo. El resultado de una reconstrucción óptima es un cabello elástico y resistente; un cabello que, húmedo, pueda estirarse levemente y volver a su estado normal sin reventarse. 

 

¿Cuál es la importancia de saber diferenciarlos?

En algunos productos del mercado cosmético capilar los componentes de los productos no corresponden al tratamiento que indican. Por ejemplo, una mascarilla que dice llamarse “Nutrición Intensiva” puede contener Keratina como componente principal, lo que la haría una mascarilla de reconstrucción. Por eso, más que leer las indicaciones de un producto, es importante leer sus componentes  para saber qué tipo de tratamiento vamos a utilizar.